domingo, 13 de septiembre de 2015

DÉNIA Y EL PARQUE NATURAL DE MONTGÓ

Desde Pego y Les Valls nos vamos a Dénia.

Allí pernoctamos en el hotel Port Denia, lugar muy confortable desde el que teníamos unas magníficas vistas.

 Decir que tanto el personal como el servicio en dicho hotel fueron muy correctos y amables.
 
  Todo lo contrario que en la oficina de turismo, a la que nos dirigimos la mañana siguiente para que nos informaran sobre lo que se podía ver en Dénia.

  En dicha oficina, el trato fue poco menos que gélido, se limitaron a darnos un mapa y un búscate la vida. ¡Cómo echamos de menos la cordialidad y amabilidad con la que nos habian tratado en Pego!.

Constatamos claramente que, el turismo cultural y familiar no se mima demasiado y que el tipo de turismo con el que se mueve la ciudad es el de sol, playa y ... que cada cual saque sus conclusiones.

 Los orígenes de Dénia se remontan a la cultura íbera, ya que es en esta época cuando se tienen los primeros indicios en el monte Montgó de 753m, atesora tambien las huellas de romanos, visigodos y musulmanes. 

Así, en las laderas del Montgó, se han encontrado asentamientos como la Punta de Benimaquia, que data del siglo IV a.C. o el Pico del Águila, cuyos orígenes se sitúan en el siglo IV a I a. C.
 

  La fundación de la ciudad se atribuye a los griegos, quienes levantaron una pequeña colonia bautizada con el nombre de Hemeroskopeion.

Los romanos también se interesaron por la ciudad, debido a su enclave privilegiado en el Mediterráneo, siendo conquistada por ello.

 En las laderas del castillo se han descubierto restos de viviendas y fortificaciones de la Diannium romana.  Fue una Civitas stipendiaria, después, Municipium, durante la época romana.

  Sería bautizada como Dianium.

 Sin embargo, los romanos conquistaron la ciudad a la fuerza y harían que pagase cara su rebeldía y resistencia al integrarse en Roma con el establecimiento de una serie de tributos perpetuos como castigo, los estipendios.

Pero a pesar de la imposición de estos impuestos, la ciudad alcanzaría un gran apogeo, con una época de gran esplendor y riqueza, debido a la relevancia que adquirió su puerto, que fue empleado por los romanos tanto para fines comerciales como militares.

  Los musulmanes no fueron ajenos al encanto estratégico de Dénia, por lo que la anexionaron en el año 713 y tres siglos más tarde se transformó en un poderoso reino taifa, con acuñación de moneda propia.

 Sus dominios abarcaban las tierras conocidas actualmente como la comarca de la Marina Alta, así como Alicante, parte de Murcia, y las Islas Baleares.

El castillo se remonta a dicha época, entre los siglos XI y XII. 

 De aquella época podemos ver aún las murallas que del lado de Oriente, llegan hasta el mar, el Portal de la Vila, con una doble puerta de medio arco apuntado y la torre del cuerpo de guardia.
 
  Desde entonces, sufriria distintas reformas que se reflejan en su arquitectura. 

Destacamos las realizadas en la época almohade, la construcción de la Torre Roja y la Torre del Consell en el S. XV.

Los baluartes y otros sistemas defensivos de estilo renacentista, así como la reedificación del Palacio del Gobernador en los siglos XVI y XVII,  se reformaron bajo el mandato del Duque de Lerma, Marqués de Dénia.


La ciudad afianzó su esplendor con el período de la reconquista cristiana, es cabeza del condado y posteriormente del Marquesado de Dénia.

 El quinto Marqués de Dénia es el más conocido, el Duque de Lerma, que obtuvo este título nobiliario de Felipe III.

 El acceso al casco antiguo de Dénia lo podemos realizar de dos maneras: a pie, desde el ayuntamiento, a su lado encontraremos unas escaleras que remontan la pequeña colina.

En coche, por las calles que quedan tras el ayuntamiento, pero deberemos dejar el vehículo aparcado en alguna de las calles adyacentes al castillo ya que no esta permitida la entrada, solo se permite a pie.

 También podemos acceder al barrio antiguo por la parte de atrás, antes de llegar al ayuntamiento, muy cerca, encontraremos un paso subterráneo.

Se trata de un antiguo refugio antiaéreo de la Guerra Civil que se ha cuidado y mantenido y que ahora nos permite cruzar la montaña de lado a lado.

 Una vez cruzada solo deberemos caminar a la izquierda hasta encontrar unas escaleras que nos conduciran a los pies del castillo.


 La puerta de acceso al castillo recibe el nombre de Portal de la Vila y es de estilo almohade.

 Los precios de entrada a las ruinas del castillo :

 Adultos 3€
Niños1€ ( de 8 a 16 años )
Jubilados y pensionistas 2€
Estudiantes 2€
Grupos ( Mínimo 10 personas ) 2€

 No ofrece ningún tipo de descuento, ni para familias numerosas ni para discapacitados.


Tampoco dispone de ningún tipo de acceso adaptado, para llegar a él a pie, como hemos dicho antes, junto al ayuntamiento se encuentran unas escaleras, en la C/ Hospital, que subiremos.


 Tras este primer tramo, un poco hacia la izquierda, hallamos otro tramo de escaleras en la calle cuesta Madre Amparo, que nos conducen directamente a la C/ San Francisco, por donde accederemos al castillo por una callejuela empinada.


Los horarios son:

 Noviembre a Marzo: 10:00-18:00h ( Museo Arqueológico: 10:00-13:00 y 15:00-18:00 )
 Abril a Mayo: 10h-13h30 / 15h30-19h
 Junio: 10h-13h30 /16h -19h30
 Julio y Agosto: 10h00-13h30 / 17h00-20h30.(Horario nocturno hasta las 00h30 excepto dias de
 conciertos de música en el castillo)
 Septiembre: 10h-13h30 / 16h-20h
 Octubre: 10h-13h / 15h-18h30

  A ambos lados del Portal de la Vila se sitúan la Torre Roja, torre defensiva que data del S. XV que debe su nombre al material utilizado en su construcción: arenisca local de color rojizo y  la Torre del cos de guardia, de época árabe S. XII.

 Dicha torre albergaba a los guardias que realizaban la función de vigilancia del acceso.

 Una vez cruzamos la Puerta y nos adentramos en el castillo, junto a la taquilla, se sitúa la Torre del Consell, que es de época cristiana S. XV.

 En dicha torre se reunía el Consell de la ciudad para organizar, debatir y decidir sobre la misma.

Tiene algunas cavidades destinadas a artillería por lo que se deduce que cumplía una función defensiva de modo secundario.


 Una vez entramos, si ascendemos encontraremos la zona donde se situaba la Vila Vella en época cristiana.

 Es en esta zona donde, en la época árabe se situaba el Al-bacar, albergó en época cristiana a parte de la ciudad, que así estaba más resguarda.

En la parte más alta del Castillo, llamada Explanada del Gobernador, un edificio de baja altura nos llama la atención.

 La verticalidad de su fachada, las escaleras de tipo imperial (T invertida) y las dos hileras de torres medio derruidas donde actualmente se sitúa el Museo Arqueológico.


 Una vez salimos del Castillo, nos encontramos en el barrio Les Roques.

Se trata de uno de los barrios antiguos de la ciudad donde en época musulmana se situaba la medina.

Fue construido a lo largo de los siglos XIX y XX. Carece de edificios monumentales pero destaca el conjunto en general por su arquitectura popular mediterránea, blanca y sencilla.

 Pero, después de nuestra visita al castillo, sigamos con la historia.

   El transcurso de los años deparó algunas desagradables sorpresas a esta próspera ciudad.

Durante la trifulca por la sucesión al trono sostenida entre Felipe V y el archiduque Carlos, Dénia apostó por este último y como represalia fue arrasada por los partidarios de Felipe V.

Con un ejército integrado por más de 10.000 soldados de infanteria, 1.500 hombres a caballo y 24 cañones al mando del general francés D'Asfeld, se cercó Dénia a principios de noviembre de 1708.


 La ciudad cayó el día 17 de noviembre, poniendo fin a una resistencia que se había iniciado tres años antes, cuando la capital de La Marina Alta fue la primera población de la Corona de Aragón en proclamar rey de Valencia al archiduque Carlos de Austria, pretendiente al trono de España frente al otro pretendiente: el Borbón Felipe de Anjou.

 La capitulación de Dénia constituye un capítulo trascendental de la Guerra de Sucesión, pues fue la penúltima plaza valenciana en caer en manos de las tropas francesas.

 Solo Alicante resistiría la lucha durante unos meses mas.

 La villa, sitiada por el enemigo acogía a austracistas de otras poblaciones y a soldados ingleses, portugueses y castellanos.

  Dénia se convirtió en el último reducto frente al avance de las tropas borbónicas impulsado por su victoria en Almansa.

 Pero D'Asfeld no tuvo piedad, su victoria supuso la destrucción del municipio, la matanza de civiles y militares, el éxodo de muchas familias a las islas Baleares y la represión del Ejército borbónico.

Se destruyeron infinidad de edificios, se abolieron sus fueros, se demolió la villa vieja y se humillaba constantemente a sus ciudadanos, los pocos que consiguieron sobrevivir a las matanzas.
 
 La destrucción del Palacio y de la Vila Vella durante la Guerra de Sucesión y el abandono de la plaza militar en el año 1859 definen los últimos siglos.

 Durante aquellos días, centenares de refugiados llegaban al puerto de Dénia para buscar, con angustia y desesperación, un sitio en alguno de los barcos que zarpaban rumbo a las islas de Ibiza y Mallorca.

Estas islas aún bajo el control del archiduque, se habían librado de las lacras de la guerra por lo que llegar a ellas suponia poder huir así de la masacre de las tropas borbónicas.

Y de Dénia nos vamos al parque natural del Montgó.

EL MONTGÓ

  La Serra del Montgó se encuentra situada en el extremo Nororiental de la provincia de Alicante, entre Dénia y Xàbia.

 Es una impresionante mole rocosa de forma alargada que se eleva imponente, siguiendo la línea del mar situada a poco más de 2 km. de distancia y en cuyo extremo oriental destaca su cota máxima con 752 metros de altura sobre el nivel del mar.


   El macizo del Montgó se eleva sobre las llanuras de Xàbia, Dénia y Ondara y representa sin duda uno de los símbolos más característicos de la Marina Alta.

Esta cercana costa y a través de una meseta conocida como les Planes, muere hacia el Cap de Sant Antoni en forma de abrupto acantilado de más de 150 m.

  Su orientación Este-Oeste, la peculiar orografía de esta zona, con grandes paredes y barrancos, así como su fuerte contraste entre las dos vertientes, configuran una serie de hábitats donde se puede encontrar una variada riqueza natural.

De las especies animales que podemos ver, hay que destacar la presencia del águila perdicera y la de una pareja de buhos reales en los roquedos del Parque Natural, donde también aparecen especies de aves como el cernícalo.

 Son frecuentes los encuentros con animales de fauna autóctona como el halcón peregrino, reptiles y diversos mamíferos como el zorro, el conejo o el tejón..


  En los acantilados marinos es posible observar a la gaviota de Audouin, la patiamarilla, la cabecinegra y el cormorán moñudo entre otras especies.

Además, alberga más de 650 especies vegetales, entre ellas la coscoja, el espliego, algunas especies de jara, el enebro marino o el palmito.


El Montgó fue declarado en 1987 Parque Natural, por parte de la Generalitat Valenciana, para proteger este enclave natural del salvaje desarrollo urbanístico que sufren las costas alicantinas, que han dejado esta montaña prácticamente rodeada de urbanizaciones, creando un impacto visual y ecológico de proporciones dantescas.


LA SAGRADA FAMILIA DE BARCELONA

Hace mucho que no escribo, así que hoy nos quedaremos cerca, en Barcelona.

Vamos a realizar una breve visita a uno de los lugares emblemáticos de la ciudad:

                                               LA SAGRADA FAMILIA.



Más de un siglo después de que el arquitecto catalán Antoni Gaudí concibiera la catedral de la Sagrada Familia, sus formas imposibles, siguen siendo un reto incluso para las más avanzadas tecnologías.

Aquí tenéis un poco de información de interés general.

Los precios para la visita :

La Sagrada Familia : 15€
Estudiantes y jubilados. 13€

El Templo con guía y visita a la casa museo Gaudí  que se encuentra situado en el Parc Güell : 23 €



Sagrada Familia con audioguía y visita a las torres : 24€

Con audioguía : el mismo precio.
Estudiantes y jubilados: 21€


No ofrece ningún otro tipo de descuento, ni para discapacitados ni familias numerosas, la cual cosa fue muy decepcionante por tratarse de un lugar religioso y de culto.



Los horarios de visita son :







Por motivos de seguridad, cuando las condiciones meteorológicas sean adversas por fuerte viento y/o lluvia, los ascensores que suben a las torres pueden permanecer cerrados.
El precio para acceder a ellas es de 4.50 €

Por razones de seguridad los niños menores de 6 años no podrán subir a las torres y hasta los 16 años tendrán que ir acompañados por un adulto. Tampoco podrán subir las personas con movilidad reducida o en silla de ruedas.


 Existe una normativa estricta referente a los accesos y posterior visita que recomiendo leer, aquí dejo el enlace para más información.




Vayamos ahora a conocer un poco de la biografía de este genial arquitecto:

Antoni Gaudí i Cornet, nació en Reus o Riudoms, provincia de Tarragona, el 25 de Junio de 1852.

 Se ganaría el pase a la historia como el máximo representante del movimiento arquitectónico modernista catalán con obras como La Basílica o Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, una obra compleja dentro de la misma plástica de Gaudí.

 Encierra todo un proceso evolutivo del modernismo gaudiano, desde que en 1884 se hizo cargo de las obras, ya planteadas en estilo neogótico por el arquitecto Francisco de Paula del Villar.
  

 Tras obtener el título de arquitecto, Gaudí recibió encargos para edificar construcciones privadas que iban desde casas hasta edificios religiosos.

Para sus construcciones encontraba inspiración en elementos de la naturaleza por eso, debido a la fuerte creencia en sus leyes, desconfiaba de cualquier tipo de razonamiento matemático, lo que hizo que se dedicara a calcular, de manera improvisada, las cargas de una estructura o la forma final de un ornamento.

Para Gaudí, la construcción no estaba terminada hasta que la forma y el decorado se completaban.

 Cerámica, madera, hierro, vidrio y yeso fueron los materiales predilectos para decorar sus construcciones.


 Sin embargo, fue la cerámica el material con el que inventó una nueva técnica conocida como trencadís; la que consiste en utilizar pequeños fragmentos de azulejos unidos con argamasa
 una mezcla de cal, arena y agua, para revestir superficies.

Además de convertirse en su sello personal, esta técnica otorgó movimiento y luminosidad incomparables  a sus construcciones, además de una resistente coraza para resistir la intemperie.


 Las casas Batlló y Milá, el Parque y la colonia Güell, entre muchas otras son muestras de su ingenio y maestría inigualables.

  Una de sus obras cumbres es el parque Güell, nombrado así por ser el encargo de uno de sus mecenas: Eusebi Güell.


Allí plasmó toda su visión del mundo: “Mi ley es la armonía de la naturaleza” dice.

Tras asumir el proyecto en 1883, Gaudí construye la cripta, que termina en 1889.

 Mientras inicia las obras del ábside y del claustro, los trabajos siguen a buen ritmo gracias a los donativos recibidos.




 Cuando se recibe un importante donativo anónimo, Gaudí se plantea hacer una obra distinta y mayor: desestima el antiguo proyecto neogótico y propone otro nuevo, más monumental e innovador, tanto en lo que se refiere a las formas y las estructuras como a la construcción.

El nuevo proyecto de Gaudì consiste en una iglesia de grandes dimensiones, con planta de cruz latina y torres de gran altura.

 Dicha construcciòn concentra una importante carga simbólica, tanto en forma arquitectónica como escultórica, con el objetivo final de ser una explicación catequística de las enseñanzas de los Evangelios y de la Iglesia.


  Sobre la base estructural de las cuatro torres, culminadas por las cruces orientadas a los cuatro puntos cardinales, como solía hacer Gaudí, se articula un complicado programa donde la palabra se une a la escultura y al color para lograr la unión orgánica, natural y por tanto viva, de naturaleza y artificio, con el único fin de alabar a Dios hecho Hombre.

Se trata de una estructura, diseñada con el objetivo de ser una “biblia esculpida en piedra”, donde cada parte tiene un sentido y un simbolismo en su conjunto.



Así en 1892 comienzan los cimientos para la fachada del Nacimiento.

La primera piedra del templo se puso el día de San José de 1882, surgiendo la idea de su construcción en el seno del enfervorizado clima ultracatólico que se vivía en la Catalunya de la época.

 En un primer momento, la construcción fue promovida por la Asociación Espiritual de Devotos de San José, pretendiendo reproducir la basílica de Loreto, proyecto que fue sustituido por el primer arquitecto Villar y que continuó Gaudí en 1883.


  En 1894 queda terminada la fachada del ábside y en 1899 el portal del Rosario, uno de los accesos al claustro del Nacimiento.

Considerado uno de los proyectos arquitectónicos más largos del mundo tras 130 años en construcción, uno de los principales obstáculos para terminar la catedral es la complejidad de los diseños de Gaudí.

La historia narra que cuando en el año 1936 los anarquistas incendiaron su estudio, hicieron añicos sus maquetas y moldes de yeso, se trató de preservar los restos de la destrucción emparedando las piezas, y así fue como sobrevivieron al conflicto, ocultas entre dos paredes


Tres generaciones de arquitectos se dieron a la tarea de recomponer los más de 1.000 trozos de maqueta dispersados y hoy clasificados al detalle, en lo que podría considerase el ADN de la Sagrada Familia.

 Por suerte para los arquitectos que hoy continúan la obra de Gaudí, la guerra civil no borró por completo el legado de su proyecto.

Para la reconstrucción de estos modelos confeccionados a finales del siglo XIX los arquitectos ahora necesitan usar de forma combinada diversas tecnologías del siglo XXI.


 Desde el inicio del proyecto Gaudí rechazó cualquier otro trabajo que lo alejara de la construcción de este templo. Su obsesión por terminarlo hizo que abandonara su casa para trasladarse, como fuera posible,  lo más cerca de la obra.

 El 7 de junio de 1926, cuando se dirigía a las obras de la Sagrada familia, fue atropellado por un tranvía.

 Por su aspecto descuidado fue confundido por un mendigo y no fue, hasta días después, que reconocieron al célebre arquitecto, cuyo destino fue despedirse del mundo desde la cama de un hospital.

 Al fallecer Gaudí continuaron las obras tomando como base las maquetas y los dibujos realizados por el maestro, ya que nunca se había elaborado un proyecto definitivo, completandose el resto de la fachada en 1935, momento en que los trabajos fueron interrumpidos.


 La fachada occidental, la de la Pasión, se levantó entre 1953 y 1976. En 1987 se encarga al escultor Josep Maria Subirachs la decoración de esta zona.
 En la actualidad se continua con la construcción de este singular edificio.

El problema actual de este templo inacabado estriba en la discusión sobre si es legítimo artísticamente terminar una obra a la que sólo el maestro podría haber dado fin, especialmente por esa evolución constante que encierra y que se cortó con el fallecimiento de Gaudí en 1926. 
O bien si se debe concluir el templo, que es el fin último, surgido antes de Gaudí y que fue concebido por el maestro como una construcción medieval, porque sabía que nunca podría verlo terminado.
 La cripta, el ábside externo y, sobre todo, la fachada del Nacimiento es lo que termino Gaudí.
 Gaudí diseñó el interior para dar al público la sensación de encontrarse en el interior de un bosque.
 El proyecto preveía cinco naves, cuatro fachadas monumentales que daban a la nave central y a los brazos del transepto y un gran cimborrio como culminación, predominado la idea de la verticalidad.

La obra de Gaudì es majestuosa y representa el arte de un genio, en otro post seguiremos hablando de él ya que creo que su obra merece otra entrada.

Por el momento deleitémonos con esta muestra de su magia.